Arranca el Grupo J y Austria no se puede permitir un tropiezo. Lo saben Rangnick y sus jugadores, que han repetido hasta la saciedad que este partido es una final. Y no les falta razón: con Argentina y Argelia en el horizonte, cualquier cesión de puntos ante Jordania sería un problema mayúsculo. Pero el argumento más sólido para apostar por la victoria austriaca no es solo la motivación, sino una realidad tangible: la delantera jordana llega diezmada.
Al-Naimat era el hombre gol en la fase de clasificación, el que daba soluciones en el área y permitía que Mousa al-Taamari operara con más libertad. Sabra, por su parte, aportaba explosividad y desmarque. Sin ambos, todo el peso ofensivo recae sobre Al-Taamari, un jugador talentoso pero que ahora tendrá que fabricarse sus propias ocasiones desde posiciones más retrasadas y con menos apoyo. Los amistosos recientes ya mostraron grietas: Suiza les endosó un 4-1 y Colombia les ganó 2-0 con relativa comodidad. En ambos partidos, Jordania generó poco y defendió con dudas.
El rival perfecto para el estreno
Enfrente, Austria no es un equipo cualquiera. El bloque de Rangnick ha asimilado la presión alta, la recuperación rápida y la intensidad como señas de identidad. Aunque perdieron a Christoph Baumgartner por lesión, el resto del once titular está disponible: David Alaba, Konrad Laimer y Marcel Sabitzer son fijos, y Marko Arnautovic aporta experiencia y pegada. En sus últimos partidos, los austriacos han mostrado solidez: victorias 1-0 ante Túnez y Corea del Sur, y un contundente 5-1 frente a Ghana. No siempre golean, pero rara vez dejan escapar los partidos que deben ganar.
El planteamiento está claro: Austria saldrá a presionar desde el primer minuto, a ahogar la salida de balón de Jordania y a buscar el gol temprano. Si lo consiguen, el partido se vuelve cuesta arriba para un equipo que ya no tiene los recursos ofensivos para remar contracorriente. Si no, la paciencia será clave, como bien dijo Xaver Schlager: tener el balón y no desesperarse.
La línea de cuotas no ha terminado de asimilar el doble golpe en la delantera de Jordania. Por eso la victoria de Austria, a una cuota que todavía deja margen, es una apuesta con fundamento sólido: el anfitrión moral del partido está casi al completo, el visitante llega cojo en ataque y el contexto competitivo exige un triunfo local.




