La primera jornada del grupo J enfrenta a la vigente campeona del mundo con una selección argelina que llega con la moral alta tras vencer a Países Bajos en su último amistoso. Sin embargo, las sensaciones que deja la preparación y las declaraciones desde ambos campos dibujan un escenario muy distinto al de un correcalles. Aquí hay más pistas de partido táctico que de intercambio de golpes.
Argentina, con costuras atrás
El equipo de Scaloni afronta el estreno con una línea defensiva que dista de ser la ideal. La ausencia de Tagliafico, lesionado en el sóleo, obliga a recolocar a Facundo Medina o Lisandro Martínez en el lateral izquierdo, un parche que resta naturalidad en las subidas y obliga a reajustes. Además, Emiliano Martínez vuelve justo a tiempo tras una fractura en un dedo de la mano derecha, pero sin haber disputado minutos competitivos en los amistosos de preparación. Su estado de forma es una incógnita que el cuerpo técnico ha querido minimizar, pero que en partido real puede traducirse en una gestión más conservadora del riesgo.
Scaloni ha repetido que el debut «no es fundamental», un mensaje que busca quitar presión pero que también revela una estrategia: no volverse loco, asegurar el resultado y administrar energías. Argentina no necesita ganar por goleada; le basta con sumar tres puntos. Y esa mentalidad, unida a una defensa con menos rodaje, suele derivar en un juego más pausado, con menos transiciones y mayor control de balón.
Argelia, bloque disciplinado
Enfrente, Argelia no es la víctima propiciatoria que algunos imaginan. Petkovic ha confirmado que Bensebaïni está disponible, lo que refuerza el eje defensivo, y ha trabajado durante la preparación con un 3-4-2-1 que ya empleó ante Uruguay para minimizar espacios. El propio técnico balcánico ha sido claro: «Tenemos un plan A y un plan B» para competir, pero también ha señalado que Austria es el rival clave para la clasificación. Eso significa que Argelia no necesita arriesgar ante Argentina; un punto sería un premio enorme, pero una derrota ajustada no rompe sus opciones.
El partido ante Países Bajos mostró la versión más realista de los argelinos: aguantar, rely en las paradas de Luca Zidane y golpear en algún contragolpe. Mahrez sigue siendo el faro ofensivo, pero el bloque tiende a replegarse y priorizar la solidez. La clave estará en si Argelia logra mantener el orden durante los primeros 30 minutos; si lo consigue, el partido se enquista.
El contexto del debut
Un primer partido de Mundial siempre tiene un componente de tensión extra. Los equipos que llegan como favoritos suelen ser más cautos para no verse sorprendidos, y los que parten como teóricos outsiders se sienten cómodos en el rol de defensa. Todo apunta a que Argentina dominará la posesión, pero frente a un bloque tan compacto como el que plantea Petkovic, la creación de ocasiones claras no será sencilla. Además, las transiciones argelinas pueden generar peligro si la defensa argentina se descuida, lo que invita a Scaloni a no volcarse en ataque.
El hecho de que ambos entrenadores hayan restado importancia a una victoria por goleada refuerza la idea de un marcador bajo. No es un partido de fase de grupos en el que un resultado abultado sea necesario; es un duelo donde el respeto y la planificación pesan más que el ímpetu.




